viernes, 29 de mayo de 2009

Lagunillas histórica: fuego maldito consumió a Lagunillas de Agua en 1939

Omar Bracho
Cronista de Lagunillas

La industria petrolera profano la virginidad del hermoso Lago de Maracaibo durante la traumática década de los 20 y quebró en mil pedazos frágiles eslabones existenciales que nos unían a la ancestral población primitiva cuyas raíces se extienden a más de 400 años antes del nacimiento de Cristo.
La apacible comarca de regios palafitos, construidos por los aborígenes Paraujanos que se extendieron por toda la costa del lago de San Bartolomé fue invadida por, foráneos de distintas regiones del País, y extranjeros lanzados a esta generosa tierra zuliana por la aventura del petróleo descubierto con el Zumaque 1 en Mene Grande.
Las esterillas de eneas que constituían una base en el sustento de los habitantes de Lagunillas de Agua, los aperos de pesca y las manualidades usadas para trueque comercial que se fabricaban en el poblado fueron suplantadas, poco a poco, hasta que se hizo lugar a los comercios que montaron los margariteños, trinitarias, falconianos y andinos, quienes combinaron el natural negocio de los alimentos con la venta de vicios, aguardiente, tabaco y chimó, mientras que los audaces y aprovechadores aventureros aprovechados se ocupaban en montar mesas de juego para limpiar, uno a uno, a los incautos que incursionaban como trabajadores de las compañías petroleras que se establecieron al inicio; la Venezuelan Oíl Company, la Gulf Petroleum y la Lago Petroleum.
En los comienzos del año 1926 empezó el tendido de un largo muro de tablestacado proyectado por las petroleras para evitar cualquier intento del lago por recuperar la superficie que poco a poco le fueron arrebatando.
Así vio nacer el Zulia el dique costanero que hoy se extiende por la Costa Oriental, entre lago y tierra desde Bachaquero a Tía Juana, como pétreo escudo protector de millonarias instalaciones petroleras y de humanos que habitan las zonas preservadas por el largo muro de 47 kilómetros.
Las tranquilas y respetuosas costumbres de los lugareños del pueblo palafítico, que perpetuaba su adoración religiosa por la Virgen del Rosario del Paraute, fueron pervertidas con la influencia foránea y a fuerza de irreverencias indispusieron la santa paciencia del sacerdote que asistía religiosamente, desde Ceuta a toda la cuenca palafítica del Oriente lacustre, quien arenga a la feligresía durante un severo sermón anunciándoles graves castigos dirigidos a lavar sus soberbios y frecuentes pecados capitales.
Para entonces Lagunillas de Agua sufrió la embestida de recios vendavales que en muchas ocasiones, provocaron el derrumbe de viviendas y serios daños a las propiedades de los pobladores.
La reposición de pérdidas y el levantamiento de casas abatidas se realizaba con la participación de todos, pero en junio del año 1928, por segunda vez, el fuego se alzó amenazador en el pueblo de palafitos.
Un nuevo incendio, muy similar al que se había registrado en mayo del año anterior, emergió en el grupo de viviendas del extremo principal de La Planchada y la Iglesia del condado, donde se guardó y se veneró la imagen de la Virgen del Rosario del Paraute resultó agredida también por el fuego.
La valiente decisión de un lugareño de nombre León Caridad salvó a la imagen de la Patrona religiosa de Lagunillas. El humilde feligrés, movido por una misteriosa fuerza divina cruza el fuego que se alzaba a la entrada de la iglesia, tomó entre sus manos la sagrada tablilla reveladora de la virgen y otras imágenes a su alcance y salió del recinto abrasador para ponerse a salvo junto con el tesoro religioso que había rescatado.
Con esta pesada carga de antecedentes trágicos y la gran avalancha humana que se precipitaba sobre la desguarnecida Lagunillas de Agua, ocurre la muerte del Tirano de La Mulera Juan Vicente Gómez y se suceden penosos hechos como resultado de toda la rabia represada por una población odiosamente maltratada y subyugada.
Policías, Comisarios, Jefes Civiles, esbirros, soplones y amigos del régimen Gomecista resultaron muertos, unos masacrados a palos y golpes y otros incinerados en el quemador de la Gulf por los exaltados pobladores civiles a quienes arenga una rabiosa mujer que había sido víctima de los abusos de esos sicarios.
Muchos de los comprometidos Gomecista pudieron escapar de la furia populosa auxiliados por patrones de lanchas y remolcadores, hasta que finalmente el Ejército entro a Lagunillas y controló la peligrosa estampida de los furiosos vecinos.
En Lagunillas de Agua habitaban, entre otros comerciantes, el chino José con Carlos Pérez, Raúl Ocando y Héctor Rodríguez, también existían las parteras Felipa Domínguez, Ernestina Pérez, Barbarita Caribana y Carmela Molero quien, además, practicaba la medicina empírica y se asegura que era especialista en tratar el Mal de Ojos.
Con algunos de sus colaboradores inmediatos Pérez Soto influyó en el presidente López Contreras para que este decretara el 19 de enero de 1937 la construcción de una nueva ciudad en la región de la Costa Oriental del Zulia, que se destinará a la reubicación de los habitantes de Lagunillas y a la cual se le asignó el nombre del conquistador español Alonso de Ojeda.
Salvo excepciones de algunas familias que abandonaron el pueblo palafítico para buscar seguridad en tierra firme, de madera de Lagunillas de Agua advirtiendo a todas las familias sobre la situación de extremo peligro que existían en todo el espacio de la población.
La superficie del lago, debajo de las viviendas, lucía cubierto por una espesa nata de petróleo desprendido desde una avería del pozo 1 de la Venezuelan Gulf Oíl. Gases inflamables, que procedían de las cercanas instalaciones petroleras saturaban también la atmósfera y la grave situación obligaba a guardar absoluta prudencia y así lo estaba proclamando Olmos, quien había prohibido que en todo el condado se encendiera cualquier tipo de combustible, líquido o sólido y hasta impidió se usara la mini planta eléctrica que suministraba energía en la planchada para encender sólo ocho bombillas.
Entrada ya la noche de ese desgraciado día, 13 de noviembre, una prostituta caraqueña, Alicia Mendoza, propietaria del bar Caracas, intentó encender una lámpara a combustión de gas para iluminar el negocio y al hacerlo el fuego abrazo las manos de la mujer quien herida lanzó el artefacto por una de las ventanas dando origen a un gran incendio que se extendió con gran celeridad hasta abrazar en muy poco tiempo todo el grupo de viviendas que se extendían sobre la planchada hacia tierra.
La confusión fue total, hombres, mujeres, niños y ancianos se movían invadidos por la desesperación el miedo y la terrible angustia, por encima de los chirriantes maderos de la planchada, semejaban un salvaje rebaño humano emitiendo gritos de espanto que más parecían alaridos de terrible dolor.
Trabajadores de la Venezuelan Gulf Oil de guardia a esa hora arrimaron una gabarra, a manera de puente, entre el encendido poblado y el muelle de embarque de la empresa para crear una vía que permitió el escape a decenas de los pobladores amenazados.
El negocio del oriental Vicente Zavala, montado en la calle El Último Tiro, fue uno de los primeros en quemarse. Al lado del popular margariteño murieron todos los miembros de una familia de Betijoque a quienes había dado alojamiento.
Muchos hombres y mujeres sorprendidos por el incendio se tiraron desnudos al lago, y al ser rescatados fueron cubiertos como mejor se pudo por la gente que acudió en auxilio de los desesperados Lagunilleros.
Una lancha cuyos tripulantes habían logrado rescatar a unas 100 personas, zozobró muy cerca de la orilla, afortunadamente todos los ocupantes pudieron salvarse.
Una vecina del poblado palafítico de nombre Custodia López, hermana de nuestro eterno docente de jóvenes deportistas Pablito López, conmovida ante la angustiosa situación se tiró al lago sobre una tabla y movida por una misteriosa fuerza logró rescatar a varios niños que estaban a punto de morir ahogados.
Cargada de años la olvidada heroína vive con humildad en nuestra cincuentenaria ciudad, donde se le conoce cariñosamente como "La Mamá".
Álvaro Cruel, el muy conocido mudo caminante del centro de la ciudad protagonista de muchas historias y anécdotas impublicables cuando era un semidesnudo adolescente de Lagunillas de Agua, esa noche del siniestro corrió por entre las llamas, se metió al lago como un delfín humano y rescató a su madre y a un hermano a punto de ser engullidos por el congestionado y encendido lago.
La enorme fogata arrasa todas las viviendas del histórico pueblo de Lagunillas de Agua. El fuego se apagó por inercia, quedaron sólo espigas de madera humeante sobre toda la agitada superficie lacustre, un número indeterminado de víctimas y el doloroso y triste trabajo de recoger los cuerpos calcinados, y de los muertos por asfixia o triturados y hasta posiblemente de fallecidos por causa del terror al que enfrentaron.
El teniente Eleuterio José Fonseca, quien había sido destacado al Zulia con el pelotón del Ejército enviado desde Caracas a Lagunillas para sofocar la violenta situación escenificada en el área a raíz de la muerte del tirano Juan Vicente Gómez, estaba al frente de la compañía de la Guardia Nacional recién creada e instalada en la casa donde funciona actualmente el Instituto Educativo San José, se movilizó, con todos los efectivos de la compañía en resguardo de la propiedad privada y en función de vigilancia y auxilio, durante el terrible siniestro y aún después de la tragedia ayudando al rescate de las víctimas y apoyando la movilización de resguardo ordenada por las autoridades civiles.
El oficial Eleuterio de Jesús Fonseca, fallecido muchos lustros después del incendio fue el padre de nuestro destacado Dr. José del Carmen Contreras, quien ocupa un lugar privilegiado en nuestra comunidad por su positiva trayectoria ciudadana y profesional. Al lado del dique que había comenzado a construir la Compañía Petrolera norteamericana Venezuelan Oíl Concessions se fueron apilando todos los cadáveres que pudieron ser transportados sobre carretillas, en fardos, en vehículos de todo tipo y sobre los lienzos y camillas improvisadas debiendo librarse grandes esfuerzos por lograr la identificación de una gran parte de las víctimas recobradas.
Muchos de los cadáveres fueron sepultados en fosas comunes, otros debieron ser enterrados en el antiguo Cementerio Municipal del casco, sobre el cual fue construido posteriormente el Hotel Lara y en su vecindad un terminal para autos por puestos.
Entre las identificaciones que pudieron lograrse de numerosas de las víctimas por el incendio del pueblo ancestral de Lagunillas de Agua, el 13 de noviembre de 1939, figuran Juan Castro, Isabel Guédez, Gonzalo Briceño, Antonio José Medina, Santiago Martínez, Marcelino Hernández, María Zabala, Rosa Estrada, Víctor García, Julia González, Pompeyo Silva, Leopoldo Vásquez. Deogracia Meléndez, Olinto Paredes, José Antonio Rodríguez, Eduardo Mora, Hilda Duno, María Tejo, Marcelo Riera, Vicente Velásquez Zavala, Marcela Riera, Álvarez, Abraham Álvarez, Aurora Peña, José Machado, Inocencio Pérez, Francisco Antúnez, etc.
Ni siquiera la terrible "Gripe Española" que agredió al poblado de Tasajeras durante el año 1919, y cuyas víctimas se calcularon en varios centenares, causó tantas muertes y no se sabe de otra tragedia u acontecimiento que haya provocado tan elevado número de fallecidos como ese incendio de noviembre del 1939 en el poblado de Lagunillas de Agua donde unas 300 casas palafíticas quedaron reducidas a carbón y cenizas, con posiblemente más de mil muertos.
Los sobrevivientes y los descendientes de todas las víctimas de ese incendio, están regados en Tasajeras, Las Morochas, Barrio Venezuela, en Los Samanes, urbanización Eleazar López Contreras, en el centro de Ciudad Ojeda y en la urbanización Nueva Lagunillas con el doloroso recuerdo de escenas de horror que nunca se borraran de su mente, pero en la divina gracia de haber salvado sus vidas para alimentar el volumen de nuevas generaciones en esta generosa tierra del refugio regenerador.

10 comentarios:

  1. Felicidades, marcas la diferencia cuando otros venden su conciencia por un mueble, que nada apague la voz de tu conciencia.

    Muy bien hecho.

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  2. Deseaba compartir este correo que me enviaron hoy:

    Dr. Gustavo Velásquez A
    No nos conocemos vi tu blog, muy interesante yo nací en Lagunillas, Campo Bella Vista 5 en 1959, desde hace años vivo en Italia y estaba buscando material sobre el incendio y te felicito haces una extensa y bien documentada investigación sobre el mismo. Mis padres orientales parte de esa gente que llegó en los 30 a la COL a dar sus frutos y su trabajo por eso me unen tantas cosas con esa tierra de gente trabajadora.
    El documental sobre Ciudad Ojeda es también muy interesante.
    Gracias por la información

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  3. hola, me ha parecido un buena narrativa de los acontecimientos que marcan a esa localidad, hay que seguir documentando

    por cierto, cual es la densidad poblacional de lagunillas por parroquia

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  4. ¡Hola! Esa información la puedes ver en esta dirección http://www.ine.gov.ve/demografica/censopoblacionvivienda.asp

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  5. Hola soy Ivonne Morillo vivì muchos años en Bachaquero y estudie mi bachillerato en Lagunillas me gusto ese documental muy completo e interesante y la persona que narra este documental fue mi profesora del bachillerato Xiomara mil gracias profe por sus conocimientos gracias a usted soy lo que soy hoy dia se le quiere y recuerda

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  6. Que puedo decir? Muy interesante. Mi madre y hermanos fueron vìctimas de ese terrible y voraz incendio. Naci en Lagunillas de tierra. Luego nos fuimos a Rancho Grande. Estudie en la Antonia Esteller y tambien en Santa Rosa de Lima. Grandes amistades en Bella Vista; los Oviedo, Parra, Bayley, Diaz, Hernandez, Becerra. Vivo en Caracas. Mi nombre es Yrma. Gracias Iraima.

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  7. Gracias pro este documento valiosisimo sobre la hostoria de ciudad ojeda, soy actualmente el parroco del Santuario del Paraute en Las Morochas y te bendigo porque tu blog me ha permitido tener una idea de lo que significo aquella terrible tragedia del incendio, ahora entiendo muchas cosas del modo de ser y pensar de mis feligreses... Dios te bendiga!

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  8. Me alegra que este sencillo escrito firmado por el señor Omar Bracho le haya sido de ayuda Padre. Agradecida por su bendición

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  9. HOLA ME LLAMO YAKELINE,VIVO EN ESPAÑA,,Y RECUERDO QUE MI DIFUNTA ABUELA NOELIA ME HABLABE DE AQUEL INCENDIO,,Y DE MUCHAS HISTORIAS DE ALMAS PENANDO POR LAGUNILLAS YA EN TIERRA,,VIVI ALLI CON MI ABUELA VARIOS AÑOS Y RECUERDO QUE MUCHOS VECINOS COMENTABAN SUS RELATOS.PERO PARECE QUE LAGUNILLAS COMO QUE NO DEVIO EXITIR A CAUSA DE MUCHAS MALDICIONES,,YA QUE YO RECUERDO COMO NOS REUBICARON A TODOS LOS QUE YA VIVIAMOS EN LAGUNILLAS VIEJA A CIUDAD OJEDA POR MOTIVOS DEL MURO DE CONTENCION.Y AHORA RESULTA QUE SOLO QUEDA LA CARCEL,LA IGLESIA Y LA PLACITA AQUELLA EN LA QUE HICE MUCHAS TRAVESURAS Y A LO MEJOR ALGUITO MAS.PERO ES QUE AHORA EL LAGO SE QUIERE VENIR ENCIMA.RESUMO QUE SI FUE UNA MALDICION COMBINADA DE LUCRO PERVERSO.

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  10. ¡Gracias! Yakeline por tu comentario. Es cierto que esta pequeña ciudad a sufrido muchas transformaciones, pero el corazón del citojense sigue siendo el mismo.
    Me alegra saber que desde tierras tan lejas alguien añora la vida que tuvo en Ciudad Ojeda.

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