martes, 17 de agosto de 2010

Lagunillas histórica: la celestial patrona



Omar Bracho
Cronista de Lagunillas

La Virgen del Rosario del Paraute apareció, el 28 de octubre del año 1651, grabada en una tablilla que llegó al villorrio indio de palafitos Pueblo Viejo, Lagunillas levantando por primitivos nómadas en la desembocadura del río Paraute sobre el lago de San Bartolomé, el hoy enfermizo y maltratado Lago de Maracaibo.
El madero del milagro, por extraños designios, viaja sobre los encrespados bucles de los marullos lacustres hasta los desnudos pies de un aborigen adolescente, quien sentado sobre la humedad planchaba del reducido caserío, chapoteaba con sus extremidades inferiores las cristalinas aguas del enorme lago.
El indígena rechazó la tablilla, con sus pies, por tres veces, y por la curiosidad la toma entre sus curtidas manos y sorprendido pudo ver, claramente, la sagrada imagen de las Virgen Madre de Dios, en pie, con el sagrado Niño Jesús sostenido sobre el brazo izquierdo, y la extremidad derecha extendida hacia el frente mostrando, en la mano, un rosario en franca manifestación de ofrenda.
El milagroso hallazgo dio origen a un natural alboroto en la primitiva comunidad que, al conocer el prodigio, con euforia. Casi a gritos, proclamó el milagro.
La Virgen María del Rosario había escogido la apacible y cristiana población de indígenas de Lagunillas para mostrarse, en toda su majestad celestial, pura y divina.
Del madero navegante
Un viejo sacerdote doctrinario católico, enviado por las autoridades eclesiásticas en Venezuela, verifica todos los aspectos del acontecimiento y se encargó de realizar el traslado de la sagrada imagen mariana a la iglesia del caserío de Lagunillas de Agua, en razón del sitio donde la divina imagen virginal se mostró a la comunidad.
La imagen de la Virgen de Nuestra Señora del Rosario del Paraute, desde su modesto altar en la iglesia palafítica de Lagunillas de Agua absorbió el amor y la eterna fidelidad de todas las familias católicas de Lagunillas, Tasajeras y Pueblo Viejo extendiendo su influencia a Maracaibo, a varios pueblos del Sur del Lago y a diversas localidades andinas, desde donde se sucedieron continuas y nutridas peregrinaciones para el ruego de bondades, favores milagrosos y también para cancelar las ofrendas de merecimientos a la inmaculada deidad.
La sagrada tabla con la hermosa imagen de la Virgen del Rosario del Paraute mide 30 centímetros de largo y 25 centímetros de ancho.
Está guardada en el santuario mariano de la iglesia de Las Morochas en un bello retablo que soporta relucientes adornos de oro en figuras de ángeles, estrellas, aureolas, corona sobre las sienes de La Virgen y del Niño Jesús, una Luna en menguante bajo los pies de la reina celestial y esquineros en los cuatros ángulos.
El marco que rodea el madero es de plata labrada y orlada por el magnífico orfebre maracaibero Don Juan Villasmil.
Esta magnífica pieza fue inaugurada en el año 1910, durante los actos de conmemoración de los 259 años de la milagrosa manifestación.
La peana del retablo de la venerada patrona de Lagunillas Nuestra Señora del Rosario, según describió la referencia histórica escrita por el padre Agustino Fernando Campos, fue montada el 28 de octubre de 1956, inscrita como “OFRENDA FILIAL EN LA BODAS DE PLATA SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL ROSARIO”. Para organizar la feligresía de la santa patrona, fueron creadas la cofradía y la sociedad del Rosario las cuales integraron con idóneas destacadas personas del caserío devoto de la santísima virgen. El Sargento Mayor Antonio de Almarza y Tejera es mencionado como mayordomo de la citada cofradía Rosariana para el año 1724.
Esa agrupación cristiana rendía cuentas de todas sus actividades y de colectas ante el obispo, que para ese año era Francisco Escalona y Calatayud.
El destino de Lagunillas de Agua, según historias contadas de una generación a la otra fue pronosticado años antes, por un religioso peregrino quien arenga severamente a los fieles locales y forasteros que se excedieron, hasta el umbral de la herejía, durante festejos populares en honor a San Benito.
En octubre del 1951, a los 300 años de la revelación milagrosa de la santísima Virgen del Rosario del Paraute, se realizó una magna romería que partió de Las Morochas a las 4 de la mañana con el padre José Ignacio Olivares al frente.
Los reverendos padres agustinos establecidos en Lagunillas fueron encargados de la administración católica de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Las Morochas y junto a su labor religiosa y espiritual abrazaron la idea de un nuevo y adecuado santuario para guardar la santísima Virgen y lograron cristalizar su empeño apoyados en la cooperación voluntaria. El hermoso dicho fue concluido con mucho esmero y la bendición e inauguración del santuario mariano fue realizada por el excelentísimo Obispo de la Diócesis de Cabimas Monseñor Marco Ramírez Roa en la fecha del 28 de octubre de 1972.

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