sábado, 9 de abril de 2011

Embarazos, bebés y animales



Una de las principales causas por las que se abandonan animales o por las que se les dejan, regalan, sacrifican, es por un miedo infundado que se ha generado en las familias que esperan o que acaban de recibir un bebé. Casi un 30 por ciento de los casos que se dan, de una forma u otra están relacionados con embarazos o niños recién nacidos.
Nuestra sociedad, de repente, parece haberse alejado de la naturaleza de tal manera, que el esperar o tener un bebé genera una especie de histeria en torno a la higiene donde el animal de compañía se ha convertido en el principal agresor.
A continuación he entrevistado al Dr. Valls, médico en Ginecología Clínica y quiero dar como ejemplo el caso de su paciente María del Mar, para dar testimonio de que no existe razón por la que tanto el perro como el gato de casa tengan que salir del hogar por implicar un riesgo para la salud. Pero antes déjenme que les recuerde que hasta hace muy poco tiempo (de hecho todavía existimos) las personas convivíamos con todo tipo de animales domésticos. Tal era nuestro modo de vivir. En efecto la gente que hoy continúa viviendo entre animales son más fuertes, más sociables, y mucho más conscientes de la naturaleza. Se sabe también que las personas que viven en el campo (aunque estén rodeados de vacas, cerdos, gallinas, perros, caballos y gatos) son más sanos que no los que nos apelotonamos en la ciudad. De hecho, las enfermedades de hoy poco tienen que ver con los animales; más bien están relacionadas con la contaminación, el estrés, y las aglomeraciones de personas en edificios con mala ventilación y luz artificial.
Es irracional pensar que nuestro perro o gato puede perjudicarnos a nosotros o nuestros hijos cuando la salud de nuestros animales domésticos está controlada más que nunca (vacunas, prevención parasitaria, insecticidas) Nuestra obsesión con la higiene, llega a tal extremo que empieza a volverse en nuestra contra, causando alergias (ácaros), problemas respiratorios (asma, bronquitis), problemas cutáneos (soriasis, eczema, caspa). Nuestro sistema inmune se vuelve débil al carecer de agresores (las bacterias) y nuestra piel vulnerable al ser continuamente despojada de su protección natural mediante jabones y champús. Incluso se dice que los químicos de uso doméstico están relacionados con el cáncer.
Dr. Valls y María del Mar nos demuestran que el embarazo se puede llevar a cabo en compañía de animales tomando unas mínimas precauciones, y que el bebé puede nacer y crecer sano también entre animales.
El Dr. Magí Valls y Porcel estudió medicina y se licencio en Ginecología Clínica en 1968. Ha trabajado en el hospital Clínico en Badalona, en el Hospital Maternal de Sta. Coloma y en la ciudad hospitalaria de Bellvitge, Barcelona. Convive en casa con dos perros y sus hijos "por que caben en casa" y sus suegros tienen una masía pagesa donde tienen gatos, perros y cerdos.
Dr. Valls, usted es el ginecólogo de María del Mar y desde el principio y en todo momento no le sugirió que debía hacer algo respecto a sus animales en casa. Tampoco la animó a cambiar su trabajo de cuidadora de animales en un refugio.
¿Cuáles son sus criterios sobre las mujeres embarazadas y los animales domésticos? ¿Qué riesgos son reales y cuáles no?
Para empezar, el embarazo no es una enfermedad, es una etapa más en la vida, es normal. También se supone que la salud de los animales de casa está controlada y que se toma un mínimo de medidas higiénicas (lavarse las mano) Además una mujer no tiene que dejar su profesión, y si está acostumbrada a ella, se vuelve loca si de repente no hace nada. El trabajo de Mar es todavía más sano al permitirle estar al aire libre y moverse. De todos modos trabajar con animales es posible si la salud lo permite. En el caso de Mar, ha tenido un embarazo maravilloso, y se ha podido dejar. Creo también que se puede convivir con animales tranquilamente con un mínimo de higiene y continuar haciendo lo mismo.
¿Existe algún riesgo potencial?
Ninguno si el embarazo evoluciona normalmente. Hay que tomar medidas con patologías asociadas y para trabajar. Trabajando en un refugio, hay que vigilar que un perro grande no te tire, pero aún así tienes más probabilidades que te caigas en la calle o que te tire el perro del vecino. Con los gatos hay que tener más higiene (evitar el contacto con las heces, arañazos) pero no hay que olvidar que el gato, ya de por sí es un animal muy limpio. Con el perro, los hábitos de higiene normal ya son suficientes.
Hoy en día, muchas parejas o mujeres cambian de actitud hacia sus animales domésticos en cuanto se quedan embarazadas. A menudo cogen miedo y se deshacen del animal.
¿Cree usted que este comportamiento se debe a la ignorancia, o puede tener que ver con la actitud de algunos médicos?
Creo que es ignorancia. No hay razón alguna para abandonar. Hoy llegamos a tales extremos con la higiene, sobre todo cuando se trata de nuestros hijos que los estamos haciendo débiles. El niño crece en un ambiente estéril y en cuanto sale a la calle o convive con otros niños se pasan el tiempo constipados. Fíjate en los hijos de los campesinos. No les pasa nada y además están más fuertes. Incluso la leishmaniosis no tiene por qué significar un riesgo.
¿Qué le diría usted a las mujeres embarazadas sobre la convivencia con animales? ¿Qué le diría usted a las parejas que ya tienen niños y que además conviven con animales?
En primer lugar, les sugiero que sigan el mismo ritmo, solo hay que tener más cuidado a la hora de jugar si se trata de perros grandes. Hay que hacer vida normal. Lo único que no recomiendo es lanzarse a comprar un cachorro al mismo tiempo. Solo porque este es más salvaje y no entenderá que un bebé es delicado.
Es importante tener el mismo trato con el animal que antes, incluso no estaría mal mimarlo un poco más para evitar celos. Hay que tener simplemente un poco de psicología y sentido común.
Por último, las alergias en niños se suelen atribuir al animal de casa, más a los gatos que a los perros, también más a los perros de pelo largo que pelo corto, pero al final es más probable que sea una alergia a los ácaros del polvo.
El caso de María del Mar
María del Mar Martínez Biayna llegó a Canópolis de voluntaria. Pronto entendió la filosofía del refugio y se ganó el cariño de todos. Trifolium la empleó al cabo del tiempo y a los tres meses nos dio la gran noticia: Mar iba a convertirse en madre, con tres perras y cinco gatos en casa. Su actitud desde el principio fue excepcional y digno de admiración. Su embarazó no iba a perturbar su trabajo, pues lo último que deseaba era dejar a los perros de Canópolis.
A medida que evolucionaba su estado sus tareas en el refugio se adaptaron a su capacidad física. Dejó de hacer los trabajos más pesados para ayudar a curar y medicar, encargarse de la tienda y de coordinar el voluntariado. Pero aunque le reducimos sus responsabilidades ella sacaba fuerzas y ganas para continuar haciendo muchas cosas. A menudo se la podía ver tirada por los suelos intentando sacar un perro de su iglú o agachada curando a unos cuantos. La verdad es que todos los que trabajamos con ella estábamos impresionados y admirábamos su alegría y su convencimiento de que su hijo, Arnau, se tenía que acostumbrar a todo este mundo, por que para ella los animales son su vida.
Mar estuvo trabajando en el refugio hasta el día antes de parir (las fotos en el refugio fueron tomadas dos días antes) Arnau nació en el hospital por los pelos, precioso y pesando tres kilos y medio. Mar ahora está de baja disfrutando de sus primeros meses de maternidad, pero tiene ganas de volver a estar en Canópolis. Todos los sábados viene al refugio llena de energía para hacer trabajos como voluntaria. El niño se lo deja a su padre en casa con las tres perras y los cinco gatos que han aceptado a Arnau maravillosamente.
El ejemplo de Mar es realmente uno a imitar por las mujeres que tienen animales o que piensan tener uno. Todos sabemos que los animales en casa son una gran experiencia. Es muy triste que esa relación que nace entre nosotros y nuestro perro o gato se rompa por padecer de miedos que no tienen razón. El riesgo de contagio de alguna enfermedad es muy remoto con las costumbres higiénicas que tenemos hoy en día y teniendo psicología y buena información, los animales no tienen por qué significar un peligro para un bebé o un niño. Parece ser que combinar niños con animales resulta ser todo lo contrario, significando para nuestros hijos una fuente de educación y un constante objeto de alegría. Se dice que los niños que han crecido con animales son luego personas mejor adaptadas a la sociedad, con grandes capacidades para comunicar, con más cualidades positivas: saber compartir, querer ayudar, conciencia social y con un gran respeto hacia otros seres y la naturaleza.
Espero que con este mensaje haya servido como fuente de información y de motivación para hacer reflexionar a todas esas personas que actualmente tienen dudas sobre su animal. Mi deseo es que se pierda el miedo y que se escoja siempre el camino que más merece la pena.

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