jueves, 11 de julio de 2013

El lenguaje como marcador cultural

Tomado de Fundéu
Por Markus Steen
A la vez que se adoptan nuevas herramientas para la comunicación en Internet, los usuarios dejan sin darse cuenta un rastro que configura de alguna manera su yo digital. Cada tuit, actualización de estado en Facebook o comentario en un blog, configura un historial personal que a veces queda indexado por los buscadores y, por lo tanto, almacenado para siempre en la memoria de Internet. Algo que, bien pensado, provoca vértigo.
Esta relevancia de la escritura pública en los nuevos medios lleva a la gente a preocuparse por su imagen en Internet, es lo que se conoce como reputación digital. Ahora una conversación mantenida a través de Twitter puede tener una trascendencia inimaginable y hasta jugar una mala pasada tanto en el plano personal como en el profesional.
Es en este tipo de redes sociales y plataformas abiertas donde los comentarios tienen más eco. Debido a su componente social y a su configuración de uno a muchos, un mensaje queda amplificado rápidamente y puede tener un recorrido que obligue a ser cuidadoso con lo que se quiera decir.
También hay que cuidar las formas. Internet es un escaparate de opiniones de todo tipo, incluido el uso de un lenguaje más o menos adecuado. Sin ir más lejos, cualquiera se habrá llevado las manos a la cabeza al comprobar en Twitter la ortografía de un personaje popular.
Ya sea con amigos y familiares en una red cerrada como Facebook o al comentar la última entrada de un blog con una identidad real y no con un seudónimo, hay que prestar atención al lenguaje. Cada huella que se deja en la red dice algo sobre el autor y por eso es importante saber emplear el lenguaje con propiedad en cada situación.
Dicho esto, tampoco hay que ser inflexibles en su aplicación: si el escenario cambia, el usuario se ha de adaptar a sus nuevas características. Como señala el experto Xosé Castro, el mensaje está al servicio del destinatario y el usuario debe conocer el medio en el que se desenvuelve y adaptarse a él, ya se trate de Twitter o de un blog.
En la comunicación en Internet a través de un dispositivo móvil el usuario tiene una prioridad, transmitir algo rápido y fácilmente; pero también barreras, ya que el espacio del que se dispone a veces es limitado. Por esa razón a veces se emplean recursos que agilizan ese proceso: se abrevian las palabras, se usan emoticonos y se modifica la tipografía para reflejar el estado de ánimo en el mensaje.
A pesar de que es necesaria la adaptación a cada canal, hay que saber cuidar el registro personal en cada uno de ellos. Si, por ejemplo, se desea transmitir una imagen de seriedad en un correo electrónico, pero se cometen faltas de ortografía, ¿cómo no se va a resentir la credibilidad?

2 comentarios:

  1. Muy bueno al artículo, yo procuro mantener una correcta ortografía y expresarme de la forma más clara y correcta posible, también es cierto que hay momentos en que pierdo los papeles y lo que me sale de la boca son "flores", pero incluso en esos momentos de exaltación procuro mantener el pico y el porte aunque confieso que no siempre lo consigo.

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  2. ¡Hola!Dani, me alegra que te gustara el escrito. La buena ortografía es esencial para una comunicación sana.
    Y en estos tiempos en donde la Internet es la reina de la comunicación es necesario el uso correcto del idioma.

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